Horario laboral: ¿cómo puede influir en nuestra salud?


  • 10 de noviembre de 2019

  • Blog Infoempleo

Luisa Carrasco


Cuando se pregunta a los empleados los motivos por los que cambiarían de trabajo, una de las razones que siempre aparece en los primeros puestos es el horario laboral. Según los datos recogidos en el último informe Infoempleo el 42,8% de las personas encuestadas señalan el horario como una razón por la que cambiarían su puesto de trabajo actual.



Adaptar el horario laboral a los biorritmos


Todos sabemos que hay quienes rinden más por la mañana, y otros lo dan todo con mayor eficacia por la tarde porque madrugar les sienta fatal. La cuestión es que el horario laboral condiciona el resto del día y afecta directamente a nuestra salud.


Los estudios coinciden en señalar que tener tiempo para dedicarlo al resto de facetas de la vida beneficia, además de a la salud física y emocional de las personas que trabajan, a la productividad. Pero hay dinámicas que cuesta cambiar.


Según un informe de la OCDE, los españoles trabajamos 1.691 horas de media al año. Nuestro país se sitúa en el puesto 23 dentro de los 38 países que se analizaron. Sin embargo, trabajar más horas no nos hace más productivos. El premio a la productividad se la llevan los alemanes, a pesar de ser los que menos horas hacen en toda la OCDE: trabajan solo 1.371 horas anuales ¡¡ 320 horas menos que en España!!


Pasar demasiado tiempo en el trabajo… pero sin trabajar


En España reina todavía lo que se conoce como presentismo. Es decir, pasar tiempo en la oficina con el único fin de que te vea el jefe, aunque no estés realmente trabajando.


Tampoco es ejemplo de una eficaz gestión del tiempo otra figura que forma parte de nuestra cultura laboral, el horario partido. El descanso que se hace a medio día es excesivamente largo y se lleva por delante unas horas, muchas veces muertas, que resultarían preciosas para la conciliación con el resto de responsabilidades e intereses de la vida. Esto hace que la hora de salida se retrase demasiado, y por lo tanto, también se retrasa la hora de irse a la cama. Con otro resultado dañino: le quitamos horas al sueño y ésto tiene consecuencias perjudiciales para la salud.


Hay estudios que aseguran que ajustar los turnos de trabajo a los biorritmos de cada cual mejora en gran medida tanto los niveles de productividad como la salud del trabajador.


En cuanto a turnos, parece haber consenso entre expertos sobre que los turnos de noche son los que más problemas de salud desencadenan. Por este motivo, en muchas empresas se establecen turnos rotativos para intentar disminuir el perjuicio. Aunque esta tampoco parece ser la mejor solución ya que cada cambio de turno implica unos días de adaptación. Cuando se ha conseguido establecer el nuevo ritmo hay que volver a cambiarlo. Se ha encontrado que este desgaste provoca que la esperanza de vida disminuya.



El experimento sueco de la jornada de seis horas


Trabajar menos cobrando lo mismo es lo que lleva soñando la humanidad desde que tiene que vender su fuerza de trabajo.


En el año 2014 Suecia llevó a cabo un experimento para comprobar los efectos que tenía una reducción de la jornada laboral de ocho a seis horas diarias sin reducir el salario. Eligió al personal de una residencia de ancianos en Gotemburgo que, durante un periodo de dos años, trabajó 30 horas semanales cobrando lo mismo que cuando realizaba cuarenta. Los resultados fueron los esperables. El número de bajas laborales disminuyó, los residentes habían disfrutado de más actividades y el nivel de satisfacción de ambas partes había aumentado. Todo bien, excepto para las arcas del Ayuntamiento de la ciudad. Este experimento supuso un coste tan elevado al consistorio que no han considerado volver a implementarlo, por el momento.


Las 35 horas semanales en Francia


Este año se cumplen 20 años de la reducción de la jornada laboral en Francia a las admiradas 35 horas semanales. En el año 1999 el gobierno galo dio un paso más en las conquistas sociales y aprobó una jornada máxima diaria de siete horas. Pero esta medida solo se mantuvo tal cual durante cuatro años. A partir del 2003 el gobierno francés fue introduciendo incentivos a las horas extras hasta que, en poco tiempo, se equiparó a la situación anterior.


Lo que ocurrió durante este periodo es que se intensificó la jornada y muchos trabajadores franceses se llevaban tareas a casa, lo cual redundaba en mayores niveles de estrés y de no poder disfrutar realmente del tiempo de descanso.


Algunos analistas apuntan que la reducción del horario laboral debe venir acompañada de ayudas a las empresas más pequeñas, que no pueden afrontar el sobrecoste laboral que supone la reducción de horas. Y también para evitar que esta intensificación de la jornada recaiga en los trabajadores y afecte a su salud.


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